Día 4. Foncebadón a Ponferrada
Hoy ha amanecido un día precioso a casi 1500 metros de altura. Atentos con llevar agua porque inicialmente pasan 10 km sin ninguna población ni fuente de la que beber.
La incipiente subida con la que finalizó la anterior etapa se mantiene firme en el inicio de esta dura jornada en la que los caminantes llegarán a uno de los techos del Camino Francés. La cruz de Ferro, con toda su simbología, los espera y los incita a continuar con esa legendaria costumbre de depositar una piedra en su base para lograr protección durante el itinerario.
Tras coronar el monte Irago y admirar el cambio drástico de paisaje, desde las extensas llanuras de la meseta a estos montes de copiosa vegetación, se inicia un riguroso, abrupto y empinado descenso, en algunos tramos de vértigo, que se prolonga durante casi 15 kilómetros por la vertiente berciana de los montes de León y que pone a prueba la resistencia muscular de los romeros.
Los bellos pueblos intermedios (El Acebo), de los que algunos tan solo se mantienen con vida gracias al Camino, ofrecen la infraestructura necesaria para atender a los peregrinos. El encantador núcleo de Molinaseca puede, incluso, ser idóneo como fin de etapa para aquellos romeros que escapen de los centros urbanos. El último tramo de la jornada se hará a partir de un falso llano que conduce a los viajeros casi en un paseo hasta Ponferrada.
Los últimos 7,6 Km se hacen muy, pero que muy pesados, pero finalmente se llega a Ponferrada y uno se da de bruces con el castillo de los templarios.
Hoy tampoco tengo ganas de Albergue… voy a parar al Hotel Templarios… No repetiré: habitación pequeña, justa en cuanto a servicios y precio poco ajustado por el servicio recibido…
Lo que sí repetiré, es “La Bodeguilla”, que es lugar donde hemos cenado: me ha encantado la comida, la bebida y el precio. Ah!!! Y un trato magnífico
Lo que sí repetiré, es “La Bodeguilla”, que es lugar donde hemos cenado: me ha encantado la comida, la bebida y el precio. Ah!!! Y un trato magnífico





















Si per casualitat passes pels Montes de Valdueza, vés a la cantina de Sara. És la meva germana. :-) Son uns pobles preciosos amb unes vistes meravelloses. Espero que gaudeixis molt del camí.
ResponderEliminarHo tinc en compte... Gràcies pel comentari i consell.
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